El rector Rober Romero, en nombre de la Universidad Popular del Cesar, rindió homenaje a la docente y enfermera Nancy Esther Hernández Salas, honrando sus más de cuatro décadas de servicio. Su trayectoria dejó huellas en la Facultad Ciencias de la Salud, en el Programa de Instrumentación Quirúrgica y en toda la comunidad universitaria.
Nancy Esther no solo trabajó para la UPC, ayudó a construirla. Su contribución fue decisiva para el fortalecimiento académico, institucional y humano de la universidad.
Como muestra de gratitud y admiración por su compromiso y por formar generaciones de profesionales con sentido ético y humano, se le reconoció no solo su labor, sino el legado que deja.
Emocionada hasta las lágrimas, la profesora Nancy miró al auditorio buscando con su mirada agradecida y orgullosa a aquellos jóvenes que años atrás llegaron como estudiantes y hoy son profesionales activos, y ahí estaban, acompañándola en ese momento: “Servir durante 44 años a esta institución ha sido el mayor privilegio de mi vida. En ese tiempo sentí que también serví a mi país, a mi departamento, a Valledupar y a cada persona que pasó por mis clases. Tal vez no tenía mucho conocimiento, pero sí un profundo amor por enseñar. Y si a algún estudiante le quedó, aunque sea un pequeño recuerdo de lo que la profesora Nancy les enseñó, entonces valió la pena”.
Desde sus primeros pasos como docente hasta ocupar cargos de alta dirección académica, su trayectoria es testimonio de lo que significa servir con coherencia, visión y entrega. Fue la primera directora del Programa de Instrumentación Quirúrgica, decana de la Facultad Ciencias de la Salud, vicerrectora académica, rectora encargada y directora de posgrados. En cada rol dejó huella. Bajo su liderazgo se graduó la primera cohorte del programa de Instrumentación Quirúrgica, se transformó la oferta de posgrados y se consolidaron procesos que hoy son referentes institucionales.
Lo que realmente distingue a Nancy Esther no son los cargos, sino la forma en que los asumió: con rigor, ética, respeto por la dignidad humana. Formó profesionales con sentido del cuidado, promovió la inclusión y defendió la excelencia.
Ella, en un gesto de correspondencia, dirigió unas palabras al rector: “Gracias, doctor Rober Romero. Aunque coincidimos en los últimos años de mi trayectoria, reconozco y valoro profundamente su capacidad de gestión y liderazgo. A veces no obtuvimos todo lo que esperábamos en posgrados, pero siempre nos apoyó, y gracias a ese respaldo logramos avances significativos.
De verdad, conseguimos mucho juntos”.
El homenaje se realizó en el marco del XXIII Encuentro Nacional de Estudiantes de Instrumentación Quirúrgica y el VII Simposio Nacional e Internacional de Formadores. No como un cierre, sino como una afirmación de que el legado de Nancy Esther sigue vivo en cada aula y en cada profesional formado. Así lo expresó, el rector Rober Romero: “Este reconocimiento no es solo institucional. Es humano. Porque cuando alguien entrega más de 40 años de su vida a una causa, esa causa termina siendo también la suya. Y cuando se trabaja por los demás, se transforma también la propia vida”.
Gracias, Nancy Esther, por enseñarnos que el compromiso sostenido no necesita aplausos, pero sí merece gratitud.
Equipo de prensa.


























